NUESTRA FUENTE
Jenna Worsham
Escritura de Hoy: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas”. (Gálatas 5:22-23, RVC)
Tema: El Espíritu Santo es la fuente del fruto espiritual, la vid.
NO UN COCO
“Oh, el fruto del Espíritu no es un coco…” (Fruto del Espíritu – Canciones de Adoración del Tío Charlie)
Hace algunos años en The Cove Church, formé parte de Studio 522 (basado en Gálatas 5:22-23), presenté escenas y enseñé a los niños en nuestro campamento de verano estilo Escuela Bíblica de Vacaciones. La canción chistosa que cantamos nos recordó que el fruto del Espíritu no son cocos, uvas o sandías recolectadas en el campo. Son “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad y dominio propio”. El fruto del Espíritu no son cualidades que tengo naturalmente o que puedo cultivar por mi cuenta. La ambición, por ejemplo, no es un fruto del Espíritu. Entonces, ¿qué hace que el fruto del Espíritu sea diferente de los buenos rasgos de carácter? Los frutos del Espíritu nos son dados por el Espíritu Santo.
CONECTADO A LA VID
“Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.” (Juan 15:5, NVI). Asimismo, debemos estar conectados con la Fuente. Las ramas se marchitan y mueren si se cortan de la vid. Los seguidores de Jesús no producirán fruto espiritual si estamos desconectados del Espíritu Santo.
PODADOS PARA UN PROPÓSITO
Antes de que Jesús diga que nosotros somos las ramas, Él dice que Él es la vid y Él también está sujeto a poda: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía.” (Juan 15:1-2, NVI). Él nos muestra la verdad: las ramas en nuestras vidas serán podadas para ayudar a dar más fruto espiritual por el poder del Espíritu Santo.
RAMAS VIVAS
A veces, a través de situaciones y pruebas dolorosas, somos despojados de las cosas que nos enredan en el mundo. La poda puede ser difícil, pero es necesaria para un crecimiento espiritual saludable. Incluso mientras somos podados, debemos recordar que no estaríamos vivos si no estuviéramos conectados a la vid. No es severo ser podado. La podada no ocurre con las ramas muertas que están en el suelo. La podada solo ocurre con ramas vivas, en crecimiento y potencialmente fructíferas.
Hagalo Algo Personal: ¿Cómo proporciona alimento el Espíritu Santo? ¿Qué fruto espiritual ve que se desarrolla en su vida porque está conectado a la Vid?
Ore: Dios, gracias por ayudarme a dar fruto espiritual. Ayúdame a permanecer conectado Contigo mientras me llevas a producir amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, agradecimiento, mansedumbre y dominio propio. Es alentador saber que ser podado no es un castigo, ya que son las ramas vivas y fructíferas las que Tú podas con ternura. Sé que es necesario, incluso si no he hecho nada malo. Ayúdame a aceptar las partes productivas y dolorosas del proceso. Sé que eres un buen Padre.
Leer: Juan 15:1-11
Versículo de Memorizar de la Semana: “Ya que vivimos por el Espíritu, sigamos la guía del Espíritu en cada aspecto de nuestra vida”. Gálatas 5:25 (NTV)