Miércoles - QUEBRANTADOS Y AUTÉNTICOS ANTE DIOS


QUEBRANTADOS Y AUTÉNTICOS ANTE DIOS 

Dylan Blanton

Escritura de Hoy: “El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios” Salmos 51:17, NTV

Tema: Dios desea rendición, no desempeño.

LA RENDICIÓN DEL REY DAVID

¡David era un rey! ¡Tenía autoridad, influencia y poder! Sin embargo, este pasaje no es la oración de un rey que se mantiene erguido. Es el clamor de un hombre humillado, despojado del orgullo y la autoridad en los que alguna vez se apoyó. Es en ese lugar donde David descubre que Dios no se mueve a la acción debido a nuestra fuerza o autoridad; Él se conmovió porque David acudió a Él en total rendición.

La autoridad espiritual que buscamos no se encuentra cuando nos imponemos como alguien que tiene el control; se encuentra cuando llegamos al fin de nosotros mismos y comenzamos a depender de Dios. Cuando desarrollamos un corazón que deja de fingir tener las respuestas y comienza a someterse a la voluntad y al plan de Dios, es allí donde se encuentra la verdadera fortaleza.

RENDICIÓN, NO DESEMPEÑO

Un “corazón quebrantado y contrito” no se trata de estar aplastado o ser débil. Se trata de ser auténtico. Es el momento en que dejamos de intentar impresionar a Dios y comenzamos a confiar en Él. Sentimos el impulso de proyectar fortaleza mostrándonos impecables, espiritualmente maduros y con el control absoluto de la situación. Sin embargo, Dios no busca lo pulido y perfecto; busca honestidad y rendición. La obra de Dios comienza donde terminan nuestras pretensiones.

David no presentó ante Dios una lista de logros y títulos de autoridad; ya lo había intentado y descubierto que eso no bastaba. En su lugar, ofrece un arrepentimiento sincero y la disposición a depender de Dios. Al igual que David, pasamos mucho tiempo intentando mostrarnos fuertes ante los demás, ante nosotros mismos e incluso ante Dios. Llegar al estado de tener un “corazón quebrantado y contrito” no significa que estemos derrotados; simplemente significa que hemos dejado de fingir que podemos lograrlo por nuestra cuenta. Hemos llegado al fin del “yo” y debemos apoyarnos en Dios.

DE DÓNDE PROVIENE LA AUTORIDAD

En Hechos 19:13-20, vemos a un grupo de personas que viajaban de un lugar a otro, expulsando espíritus malignos. Estas personas no eran unos don nadie; ¡algunos de ellos eran hijos de un sacerdote! Ordenaban a los espíritus malignos que salieran en el nombre de “Jesús, a quien Pablo predica. En el versículo 15, el espíritu demoníaco les responde diciendo: “A Jesús lo conozco, y a Pablo lo reconozco, ¿pero quiénes son ustedes”. ¡Y entonces el espíritu expulsó de la casa a los supuestos exorcistas! Este es un ejemplo de lo que puede suceder cuando intentamos ejercer nuestra propia autoridad en lugar de la autoridad de Dios. Aunque usaban el nombre de Jesús y afirmaban tener poder, solo estaban actuando; por lo tanto, carecían de autoridad real.

Hazlo Algo Personal: Hay momentos en la vida en los que nuestra propia fuerza simplemente no es suficiente. Momentos en los que nuestros títulos, logros e influencia resultan dolorosamente insignificantes. Es en estos momentos cuando nos damos cuenta de que no podemos ganarnos el acceso a Cristo mediante nuestras actuaciones o méritos. Simplemente tienes que acercarte, y Él te recibirá. La rendición no es el fin de la vida espiritual, ¡es la puerta de entrada para experimentarla! Tómate un tiempo hoy para reflexiona sobre qué áreas de tu vida sigues intentando controlar. ¿En qué aspectos estás tratando de aparentar fortaleza en lugar de ser honesto contigo mismo y con Dios?

Ore: Señor Dios, enséñame a dejar de actuar y a comenzar a rendirme. Ayúdame a ver que la verdadera autoridad proviene de depender de Ti, y no de imponerme a mí mismo. Concédeme un corazón honesto, humilde y abierto; un corazón que Tú nunca despreciarás. Permite que mi debilidad sea el lugar donde se manifieste Tu fortaleza. ¡Ayúdame a llegar al límite de mis propias fuerzas para poder cruzar la puerta hacia una vida espiritual más profunda en Ti! Amén.

Lectura: Hechos 19:13-20, Mateo 6:1-4

Versículo de Memorizar de la Semana: “Y ahora, Israel, ¿qué es lo que el Señor tu Dios pide de ti? Solamente que temas al Señor tu Dios, que vayas por todos sus caminos, y que ames y sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.” Deuteronomio 10:12, RVC