Miércoles - MUCHAS PARTES: UN SOLO CUERPO


MUCHAS PARTES: UN SOLO CUERPO 

Bernadette Keene

Escritura de Hoy: “Él mismo constituyó a unos como apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo.” Efesios 4:11-12, NVI 

Tema: Dios nunca nos diseñó para que hagamos el ministerio por las personas; más bien, diseñó a todos los creyentes para que hagan el ministerio juntos.

EL SALON DE CLASE

“Todos estamos aprendiendo juntos” es una frase que uso con frecuencia en mi salón de clases. Soy maestra, y la mayoría de la gente cree que mi trabajo principal es enseñar a leer, escribir y aritmética, como en aquella vieja canción “Días de escuela”. Mientras que estas habilidades son importantes, mi objetivo principal es enseñar pensamiento crítico y dar a los niños la confianza para que tomen lo que han aprendido y lo usen de forma independiente y hábil fuera del salón de clases. Siendo realistas, un niño puede aprender a leer, escribir y calcular ecuaciones, pero si no tiene el valor de compartir lo que sabe cuándo no estoy cerca para ayudarlo, ¿cómo puede ser eficaz?

Ser maestro no se trata solo de lo académico; se trata de capacitar a los estudiantes para que usen lo que aprenden para su propio bien y el bien de los demás. Se trata de trabajo en equipo, colaboración y crecimiento personal; pero también de compartir el conocimiento con otros para que puedan prosperar y, a su vez, compartirlo con otros.

LA IGLESIA

El salón de clases es comparable a la iglesia. En la lectura del día, aprendemos que Jesús nos dio apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, y les encomendó la responsabilidad de capacitarnos para hacer Su obra y edificar la iglesia, el cuerpo de Cristo. Nótese que el versículo no implica que nuestros líderes deban hacer el ministerio por nosotros, sino que deben enseñarnos y capacitarnos para que tomemos lo que aprendemos de ellos y apliquemos esos principios divinos dentro y fuera de las cuatro paredes del edificio de la iglesia. Asistir a la iglesia los domingos, participar en grupos pequeños o ser voluntario en un equipo de servicio son buenos hábitos, pero lo que realmente importa es la intención de nuestro corazón. “La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.” (1 Samuel 16:7b).

El ministerio no se trata solo de las actividades que realizamos o de los equipos a los que pertenecemos. Se trata de amar a Dios y amar a las personas, aplicando lo que hemos aprendido de nuestros líderes a nuestros propios corazones, y luego saliendo a compartir lo que sabemos con las personas que encontramos: ¡las buenas nuevas de Jesús!

Hazlo Algo Personal: Dios bendijo a cada creyente con al menos un don que debe usarse dentro y fuera de la iglesia para alcanzar a las personas para Cristo. Cuando todos crecemos juntos y avanzamos como un grupo unificado, formamos el Cuerpo de Cristo. Así como en un salón de clases, se trata de aplicar lo que hemos aprendido bajo la guía de nuestros líderes y seguir adelante para ayudar a otros en el camino. Se trata de trabajo en equipo, colaboración y crecimiento personal; pero también de compartir nuestro conocimiento con las personas que Dios pone en nuestro camino para que puedan conocer el amor de Cristo y, a su vez, compartir lo que saben con otros.

Ore: Dios Padre Celestial, gracias por los dones únicos que nos has dado a cada uno de nosotros. Ayúdanos a ser buenos administradores y a compartir nuestros dones generosamente con los demás. Motiva nuestros corazones para ser miembros activos de Tu Cuerpo, sirviéndonos unos a otros y a nuestra comunidad con amor y humildad. En el nombre de Jesús. Amén.

Lectura: Hebreos 10:24-25, Gálatas 6:10, 1 Corintios 12

Versículo de Memorizar de la Semana: “Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles.” Salmo 127:1a, NVI