Miércoles - LIMPIO


LIMPIO

Carey Madding 

Escritura de Hoy: “Tú dices: “Soy rico, tengo todo lo que quiero, ¡no necesito nada!”. Y no te das cuenta de que eres un infeliz y un miserable; eres pobre, ciego y estás desnudo”. Apocalipsis 3:17, NTV 

Tema: La prosperidad terrenal no puede resolver la pobreza espiritual.

EL PROBLEMA CON NOSOTROS MISMOS

Muchas veces se nos dice que no seamos creídos, críticos y orgullosos. Sin embargo, si obedecemos la mayor parte de lo que Dios dice, se vuelve fácil menospreciar a otros que no viven para Él. O no vivir de la manera que pensamos que deberían vivir. Olvidamos que el hecho mismo de nuestra salvación y el poder que nos permite obedecer a Dios comienzan con el Espíritu. No hay nada que podamos hacer para salvarnos o cambiarnos a nosotros mismos.

ROPA NUEVA 

Cuando nos vemos a nosotros mismos como "bien" o incluso mejor que eso, básicamente estamos usando el "traje nuevo del emperador" que, de hecho, no era ropa en absoluto, sino una gran ilusión. En verdad, no tenemos nada si no estamos cubiertos por la sangre de Cristo. Sólo Jesús nos da vestiduras nuevas que nos hacen presentables para entrar en el Reino. Su ropa es rica y elegante, adecuada para la Fiesta de las Bodas del Cordero.

Puede que usted no se considere creído, pero cada vez que confía en su propia fuerza, mente o esfuerzo, se niega a reconocer su necesidad de Dios. Por el contrario, cada vez que se preocupa e inquieta acerca de cómo resolverá un problema o pagará una factura, se olvida de dar gracias a Dios por ser su Proveedor, Sanador y Creador de Caminos.

Hágalo Algo Personal: Dios no quiere que pensemos en nosotros mismos solo como en la letra de la canción: "tal gusano como yo". Él nos sana y nos cambia, haciéndonos criaturas nuevas y santas. Sin embargo, si nunca se ha dado cuenta de cuán lamentables son sus esfuerzos y cuán impío es su ser más íntimo sin Dios, entonces se está engañando a sí mismo. Fíjese a si mismo. Gracias a Dios por transformarlo y por su ropa nueva.

Ore: Señor Dios, reconozco mi falta de merecimiento, pero también sé que Jesús me ha cubierto con Su sangre y me ha limpiado de mi pecado. Te agradezco por las vestiduras que son más blancas que la nieve. Ayúdame a recordar que todo lo bueno que hay en mí viene de Ti. Ayúdame a revestirme del Fruto del Espíritu y de una mente transformada. En Tu Nombre oro. Amén.

Leer: Efesios 4:22–24; Gálatas 3:26-27; Apocalipsis 7:9-10; 1 Juan 1:7

Versículo de Memorizar de la Semana: “Pero como eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Apocalipsis 3:16, RVC