Martes - ÉL SABE... Y AÚN ASÍ NOS AMA


ÉL SABE... Y AÚN ASÍ NOS AMA 

Carey Madding

Escritura de Hoy: “Nuestras acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados cuando estemos delante de Dios. Aun si nos sentimos culpables, Dios es superior a nuestros sentimientos y él lo sabe todo.” 1 Juan 3:19-20

Tema: Cuando nos sentimos condenados, busquemos en Dios afirmación, consuelo o convicción. Él nos guiará a la Verdad.

REENCUADRE

Tengo personas cercanas que luchan regularmente con la depresión, además de que he animado a muchas otras de forma casual. Con el tiempo he aprendido que no puedo animarlas para que se sientan mejor. No puedo cambiar sus emociones, que son muy reales. Lo único que puedo hacer es intentar aclararles verdades o perspectivas que no pueden ver. Si sienten que alguien con quien acabamos de conversar está enojado con ellas, puedo compartir que no percibí ninguna irritación. Si están consumidas por un conflicto, puedo recordarles que Dios las respalda y que Él luchará sus batallas. Puedo recordarles que no hay necesidad de elaborar estrategias, y aunque parezca ilógico, deben buscar la paz. Si se sienten poco amadas, incluso por Dios, puedo afirmar la Verdad de la Palabra de Dios: Él está con ustedes; Él las ama y se entregó por ustedes.

Los sentimientos son reales, pero no siempre son verdaderos. Reencuadrarlos como sentimientos, no como hechos, puede ser útil.

CONVICCIÓN VS. CONDENACIÓN

¡Nuestras emociones pueden ser mucho más duras con nosotros que Dios! El diablo puede manipular nuestros recuerdos y nuestros remordimientos, haciéndonos sentir culpables. ¿Significa eso que somos culpables? No necesariamente. Dios siempre nos ama; siempre nos afirma como Sus hijos y nos asegura nuestra salvación eterna. Si estamos pecando activamente o aferrándonos a algo que Él nos ha pedido que eliminemos de nuestras vidas, Su Espíritu Santo puede estar convenciéndonos de ese pecado. Es algo específico, no una vaga sensación de ser inútiles, una persona horrible o irredimible. Es un desafío directo que dejar ir aquello que nos impide obedecer a Dios.

Cuando te des cuenta de que estás escuchando al Espíritu Santo de Dios, que te guía suavemente al arrepentimiento, ¡simplemente hazlo! Puede que sientas que estás renunciando a algo grandioso, pero nada es más precioso que una relación correcta con Jesús.

Por otro lado, si el diablo quiere desviarnos del camino, nos recuerda todas las veces que hemos cometido errores en el pasado. No nos deja recordar que hemos confesado y nos hemos apartado de esas cosas, ni que hemos sido perdonados. Es una nube oscura y opresiva donde sentimos vergüenza, no la luz ni el calor del amor de Dios.

ARREPENTIMIENTOS PARTICULARES

Si puedes ver la verdad de que sientes culpa por pecados pasados, pecados que has confesado y de los que te has apartado, ¡déjalo ir! Es una trampa del diablo. Claro que puedes volver a cometer el mismo pecado y necesitar confesarlo, pero el simple hecho de haber pecado en el pasado no es razón suficiente para sentir una vaga sensación de culpabilidad.

Hay algunos arrepentimientos que surgen en nuestra mente, y seguirán haciéndolo durante el resto de nuestras vidas. Yo tengo algunos arrepentimientos que me vienen a la mente repetidamente. Me he arrepentido. Nunca lo he vuelto a hacer. No tengo ningún deseo de volver a ese pecado. Así que debo aferrarme a la promesa que se encuentra en 1 Juan 1:9 (NVI): Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”. Cuando mis emociones traicioneras me dicen que Dios no puede haber perdonado ni olvidado (porque yo ciertamente no puedo), entonces recito este versículo: “Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.” (Salmo 103:12, NVI). Mi mente humana nunca puede olvidar, pero un Dios Todopoderoso elige hacerlo y es capaz de hacerlo.

Hazlo Algo Personal: ¿Te sientes constantemente pecador, inútil, indigno de amor o irredimible? Examina tu corazón. Anota cualquier pecado o arrepentimiento persistente (incluso si ya has orado y pedido perdón antes). Usa un código o una fecha si te da vergüenza escribirlos completos. Luego ora por cada uno. Confiesa y arrepiéntete. Ahora, escribe la fecha de hoy en ese papel. ¡Escribe “PERDONADO” en la parte superior! Guárdalo como recordatorio o quémalo en una vela, pero no dejes que tus emociones te hagan creer que no has confesado o que aún eres culpable. ¡Eres libre!

Ore: Señor Dios, gracias porque eres más grande que mi corazón y mis emociones que me condenan. Tú ves mi pasado; ves mi pecado actual; ves mi necesidad de un Salvador. Me amas, me perdonas y me animas a acercarme a Tu trono, a dejar mi culpa y a recibir misericordia. Ayúdame a caminar cada día con esa sensación fresca y pura de Tu gracia. Dame discernimiento: ¿Estoy fuera de sintonía con el Espíritu o estoy escuchando las mentiras del enemigo? Ayúdame a regresar rápidamente a Ti si me siento culpable, a desechar la condenación y a caminar con valentía como hijo del Dios viviente. En el nombre de Jesús oro, amén.

Lectura: Salmo 139:1-7, 23-24; 51:1-4, 7-12

Versículo de Memorizar de la Semana: “Hay caminos que el hombre considera rectos, pero que al final conducen a la muerte.” Proverbios 14:12, RVC