Lunes - VIVIR AMADO


VIVIR AMADO

Susan Murray

Escritura de Hoy: “En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios.” 1 Juan 4:18, NTV

Tema: El amor perfecto expulsa todo temor.

VIVIR CON MIEDO

El miedo es un sentimiento muy incómodo. Eso sucede; el miedo a la pérdida, el dolor, la pobreza o la enfermedad, por nombrar sólo algunos. Miedo de decir las palabras equivocadas o miedo de “hacerlo” mal, lo que resulta en juicio o rechazo. Cuando tengo miedo, me escondo. Recuerdo estar en una clase de historia de la universidad, sin entender completamente al profesor, así que escribí un signo de interrogación al lado de mis notas. El profesor estaba parado justo frente a mí y dijo: "¿Por qué no haces tu pregunta ahora?" ¡Ay! Yo tenía planeado preguntar después de clase, porque temía que fuera la única que no entendiera y pareciera tonta, causándome vergüenza.

La Biblia dice mucho sobre el miedo. Vemos miedo por primera vez en el Jardín del Edén, cuando Adán y Eva pecaron contra Dios. Inmediatamente sintieron vergüenza, así que se cubrieron y se escondieron de Dios. A lo largo de la Biblia se puede leer acerca de personas que experimentan diferentes temores.

¿POR QUÉ TENGO MIEDO?

El mayor temor es no ser lo suficiente bueno o capaz de los estándares, ya sean los establecidos por Dios, la familia, la sociedad, la iglesia o incluso los nuestros. En Celebre el Recobro, las personas admiten que inicialmente tenían miedo de compartir porque temen ser juzgadas. Sin embargo, cuando escuchan a otros que tienen los mismos problemas, se sienten seguros de ser vulnerables y compartir, sabiendo que no serán juzgados. 

Decimos que sabemos que Dios nos ama y nos salvó, pero caminamos sintiéndonos culpables. Es como estar en la sala de un tribunal, esperando que el juez golpee su martillo y nos declare culpables (Tim Keller). Es tan fácil conocer las palabras del Evangelio, pero olvidar su realidad. El impulso del corazón de estar bien con Dios y con los demás al vivir de acuerdo con estos estándares, ganando nuestro camino hacia Él, todavía es algo fuerte en nosotros. La Biblia lo llama justicia propia e incredulidad. Nuestro miedo y orgullo nos llevan a pensar que depende de nosotros enderezar nuestra vida, pero no podemos (Romanos 7:14-25). Sin embargo, Dios tiene una respuesta. Mejor aún, Él es la respuesta a todos los temores.

VIVIR AMADO

Dios es amor (1 Juan 4:8 NVI). Él nunca deja de amar. Su misma naturaleza es amor y es incondicional. Saber eso como un concepto intelectual en vez de experimentar Su amor como una realidad, es como la “diferencia entre que le digan que la miel es dulce y realmente saborear la dulzura de la miel” (C.S. Lewis). Cuando experimentamos Su amor (Salmo 34:8), el temor de Su juicio se desvanece. Su amor nos da el don de una conciencia limpia. El único obstáculo para esta experiencia es la mentira que a veces nos decimos a nosotros mismos, diciendo: “No soy tan malo”, o “Al menos no soy tan malo como esta otra persona” (Lucas 18:9-14).

La liberación del temor viene al admitir primero todo temor, incredulidad y pecado. Entonces podemos ser animados mirando a Jesús, quien muestra su amor por nosotros al morir en la cruz, pagando nuestra deuda. El martillo en la sala del tribunal cayó sobre Él en lugar de nosotros, aunque Él no lo merecía y nosotros sí. Escuche las palabras de Jesús a Su discípulo Tomas, “incrédulo” en Juan 20:27b, NVI:  “Pon tu dedo aquí y mira mis manos; mete tu mano en la herida de mi costado. Ya no seas incrédulo. ¡Cree!”

Hágalo Algo Personal: ¿A qué le teme? ¿Todavía se siente usted culpable? ¿Es nebuloso o específico? La culpa vaga y el temor no son de Dios. El Espíritu no condenará, sino que convencerá del error, lo que conducirá al cambio de corazón y la libertad. Arrepiéntase y crea. Sigue mirando a Jesús hasta que Su amor perfecto lo libere.
Ore: Dios, te doy gracias porque eres nuestro Padre amoroso. Ya no eres nuestro juez, porque Tu juicio cayó sobre Jesús en nuestro lugar. Perdónanos por vivir como huérfanos, como si no estuvieras dispuesto a venir en nuestra ayuda cuando dudamos y tenemos miedo. Nada deseas más que llenarnos de Tu amor hasta que descansemos, sintiéndonos seguros en Tus brazos. Danos gracia nueva hoy para saborear la dulzura de Tu amor.

Leer: Juan 14:25-27; Romanos 8:1,15; 1 Juan 1:8-9, 2:1-2, 3:19

Versículo de Memorizar de la Semana: 

Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío,


no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo;


con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento. Salmos 23:4, RVC