Lunes - VERDAD Y LUZ


VERDAD Y LUZ 

Jenna Worsham

Escritura de Hoy: “Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad.” 1 Juan 1:6, NVI

Tema: Ocultar la verdad —incluso a nosotros mismos— nos impide tener relaciones profundas y auténticas.

NUESTRA MEJOR VERSIÓN

Podemos llegar a pensar que la imagen que debemos proyectar al mundo es la que mejor luce —la del mejor jefe, el mejor padre, el mejor amigo o líder— y no la de una persona auténtica y quebrantada. Me he esforzado mucho por ocultar mis defectos y debilidades, pero aquí revelaré algunos: tartamudeo cuando estoy enfadada, emocionada o nerviosa. Por eso, he aprendido a respirar profundo o a hacer una pausa para ordenar mis ideas en entornos profesionales. Además, no siempre capto las señales sociales, así que presto mucha atención y me esfuerzo especialmente por conectar con los demás antes y después de una interacción presencial si me he sentido incómoda. A veces me siento insegura y suelo a juzgarme a mí misma y a los demás. Esa inseguridad me tienta a maquillar mis historias, compartiendo solo defectos menores y omitiendo las partes verdaderamente vergonzosas.

Resistir la tentación de ordenar las historias y hacerlas más bonitas es difícil y necesario. Estoy trabajando en eso. Dios me ayuda mientras me apoyo en Su fuerza y Su gracia. Sé que aún me falta camino por recorrer porque estoy pensando en reescribir este párrafo o dejarlo fuera. Puedes imaginar el pecado que no estoy revelando, aunque desearía que no lo hicieras. ¿Podemos dejar todo eso en la oscuridad?

Dejar nuestros pecados, errores y debilidades en la oscuridad es como caminar a oscuras: es una idea peligrosa y desacertada. ¿Qué es más fácil: evitar las trampas en la oscuridad o en la luz? Es temporada de natación y mi hijo se ha unido a un equipo por primera vez. En una de sus primeras competiciones, un nadador experimentado perdió sus gafas al lanzarse a la piscina desde el bloque de salida. Nadó toda la carrera a ciegas, manteniéndose recto, logrando un buen tiempo, saliendo del agua y abriendo los ojos. Nos quedamos maravillados ante su entrenamiento y su serenidad. Los niños más pequeños se detienen a ajustar sus gafas si les entra agua y pierden tiempo porque temen nadar a ciegas; y tal vez con razón. Una cosa es nadar a ciegas en una piscina controlada, con carriles delimitados y una distancia conocida, pero ¿qué habría pasado si los nadadores hubieran estado en mar abierto, rodeados de corales, rocas y fauna marina?

LA LUZ

“Este es el mensaje que hemos oído de él y que anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad.” (1 Juan 1:5). Dios es luz. Por luz entendemos verdad, bondad absoluta, sin ninguna marca de oscuridad o pecado. Si permanecemos en una habitación oscura el tiempo suficiente, nuestras pupilas se dilatan. De repente salir a un día brillante y soleado, sin una sola sombra alrededor... va a doler. Será difícil de soportar. Yo buscaría unas gafas de sol. Sin embargo, si resistiera, entrecerrara los ojos y permitiera que se ajustaran, llegarían a adaptarse para ver con claridad y brillo.

Reconocer nuestros pecados y luchas es muy parecido. Al principio, resulta doloroso salir de nuestra propia oscuridad para entrar en la luz. No obstante, las relaciones auténticas son imposibles sin sinceridad. No podemos comprender aquello que no vemos. Cuando existen zonas vedadas, no pueden ser atendidas ni conocidas. Esas partes ocultas nos convierten en extraños; nos sentimos rechazados porque nunca tendremos la oportunidad de ser plenamente conocidos. Aunque algo sea desagradable, si está expuesto a la luz, podemos decidir cambiarlo, trabajarlo o pedir ayuda al respecto. La honestidad sobre nuestras luchas agrada a Dios, incluso antes de que hagamos el primer cambio. Nuestra vulnerabilidad anima a los demás a luchar contra sus propios pecados —a plena luz— en lugar de ocultarlos.

Hazlo Algo Personal: ¿Cómo son tus relaciones? ¿Crees que son reales y auténticas, basadas en la verdad? Reflexiona sobre si los demás te consideran perfecto y, de ser así, ¿por qué? ¿Estás de acuerdo con ellos? ¿Cómo puedes salir de la oscuridad y entrar en la luz esta semana? Aunque nada cambie, la verdad rompe ataduras y nos permite dar un paso hacia la libertad.

Ore: Ore este Salmos conmigo:

Señor Dios,

“Tú das la victoria a los humildes,

    pero humillas a los altivos.

Tú, Señor, mantienes mi lámpara encendida;

    tú, Dios mío, iluminas mis tinieblas.” Salmo 18:27-28

Que así sea para nosotros hoy. En el nombre de Cristo Jesús, amén

Leer: Isaías 9:2; Mateo 5:14; Salmo 119:105

Versículo para Memorizar de la Semana: “Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre muchísimos pecados. 9 Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse.” 1 Pedro 4:8-9, NVI