SIN SENTIDO VS. SATISFACTORIO
Carey Madding
Escritura de Hoy:
“¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades!
¡Todo es vanidad! Palabras del Predicador.” Eclesiastés 1:2, RVC
Tema: Una vida basada solo sobre usted mismo, su comodidad y su éxito no tiene sentido. Busque a Jesús y viva para los demás.
LAMENTABLE
Si lee el primer capítulo de Eclesiastés, usted sentirá mucha pena por esta pobre alma, “el Predicador”. Está cansado de la vida; su trabajo es inútil; el mar nunca estará lleno, no importa cuántos arroyos corran en él. No ha visto ni una sola cosa buena con sus ojos, ni oído nada agradable con sus oídos. Nada es emocionante o innovador: “No hay nada realmente nuevo bajo el sol.” (Eclesiastés 1:9b, NTV). No hay alegría en recordar el pasado ni esperanza en el futuro.
REALIDAD
Sin embargo, sabemos que el Predicador es en realidad Salomón, rey sobre toda Jerusalén (Eclesiastés 1:12). Este es el hombre a quien Dios le dio no solo sabiduría como ninguna otra, sino riquezas, honor y larga vida: “Voy a concederte lo que has pedido. Te daré un corazón sabio y prudente, como nadie antes de ti lo ha tenido ni lo tendrá después. Además, aunque no me lo has pedido, te daré tantas riquezas y esplendor que en toda tu vida ningún rey podrá compararse contigo. Si andas por mis sendas y obedeces mis decretos y mandamientos, como lo hizo tu padre David, te daré una larga vida.” (1 Reyes 3:12-14, NVI).
Jesús lo describió como majestuoso: “Fíjense en los lirios, cómo crecen, y no trabajan ni hilan; pero yo les digo que ni Salomón, con todas sus riquezas, llegó a vestirse como uno de ellos.” (Lucas 12:27, NVI). Jesús también se compara a sí mismo con la sabiduría de Salomón. “La reina del Sur se levantará en el día del juicio y condenará a esta generación; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Salomón. (Mateo 12:42 NVI)
LO QUE NO FUNCIONA
Lo que podemos aprender de Salomón es que una vida dedicada a complacerse a sí mismo no tiene sentido. Sabemos que tuvo mil mujeres (1 Reyes 11:3). Sin embargo, escribió: “Y encontré algo más amargo que la muerte: a la mujer que es una trampa, que por corazón tiene una red y por brazos tiene cadenas. Quien agrada a Dios se librará de ella, pero el pecador caerá en sus redes.” (Eclesiastés 7:26a, NVI). Sus esposas extranjeras, de hecho, lo atraparon y volvieron su corazón para adorar dioses paganos.
Su gran sabiduría no consuela, aunque predica que debemos buscar la sabiduría a lo largo de los Proverbios. “El sabio usa los ojos y la cabeza, pero el necio anda a tientas. Y también me di cuenta de que unos y otros correrán la misma suerte. Entonces me dije a mí mismo: “Si lo mismo que le espera al necio, también me espera a mí, ¿qué caso tiene esforzarme por ser más sabio?” Concluí entonces que también esto es vanidad” (Eclesiastés 2:14-15, RVC).
QUE ES LO QUE SATISFACE
El que satisface es Jesús. No promete gloria ni honor. Las epístolas del Nuevo Testamento ciertamente hablan de estar casado con “una sola mujer”, de no tener parejas sexuales concurrentes, por lo que Dios nos pide que nos abstengamos del “amor libre” que experimentó Salomón. Jesús promete suficiente comida, dinero, ropa que necesitamos: como leímos arriba, Dios nos vestirá si no nos preocupamos, sino que confiamos en Sus planes. Y lo más importante, aunque no se nos promete que Dios nos dará una larga vida, sí promete darnos vida abundante y eterna. Si buscamos Su reino primero, todo lo demás encaja con las prioridades adecuadas.
Hágalo Algo Personal: ¿Ha buscado el éxito, la fama o la riqueza, pero se ha quedado no realizado o insatisfecho? ¿Ha pensado que su pareja satisfaría todas sus necesidades de afirmación y consuelo, pero aún anhela paz y alegría? Todo lo que el mundo nos ofrece no es más que una imitación superficial de las cosas de Dios. El vino y la buena comida son agradables, pero el creyente que sigue a Dios tiene, como Jesús, “Yo tengo una clase de alimento que ustedes no conocen. Mi alimento consiste en hacer la voluntad de Dios, quien me envió, y en terminar su obra.” (Juan 4:32, 34, NTV).
Ore: Dios Padre, quiero que mi vida no solo tenga significado hoy, sino un propósito eterno. Ayúdame a buscarte, a seguir a Tu Hijo y a servir a los demás en lugar de a mí mismo. En Tu Nombre oro. Amén.
Leer: Lucas 12:22-34; Juan 4:31-42; Juan 10:10
Versículo de Memorizar de la Semana: “Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.” Eclesiastés 3:11 NTV