GRANDES OBRAS A TRAVÉS DE LA DEBILIDAD
Susan Murray
Escritura de Hoy: “Pero Moisés le respondió a Dios: “¿Y quién soy yo para ir ante el faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?’” Éxodo 3:11, RVC
Tema: Protestas de inseguridad: “¿Quién soy yo para actuar en nombre de Dios?”
¿QUIÉN SOY?
Si yo le dijera quién soy, podría enumerar varias cosas, como mi nombre, quiénes son mis padres, dónde nací y qué trabajo realizo. La lista es interminable. Primero leemos acerca de quién es Moisés en Éxodo, Capítulo 2. Nació de esclavos hebreos, pero fue rescatado y criado como un príncipe egipcio. Tenía todos los privilegios de la vida real, incluida la riqueza, la educación, la posición y la comodidad. Sin embargo, se identificó con su propia herencia hebrea (Hebreos 11:24). Un día, Moisés mató a un egipcio a quien vio golpeando a un esclavo hebreo y escondió el cuerpo pensando que no lo habían visto. Al día siguiente, trató de detener una pelea entre dos hombres hebreos. El que estaba equivocado dijo: “¿Quién te ha puesto a ti como nuestro príncipe y juez?
En otras palabras, ¿¡quién te crees que eres!? Moisés pensó que, desde su alta posición de privilegio, él tenía el poder dentro de sí mismo y por eso “salió” (Éxodo 2:13) como salvador para su pueblo, pero lo rechazaron. Cuando Faraón escuchó lo que Moisés había hecho, se enojó y trató de matar a Moisés, pero Moisés huyó (Éxodo 2: 11-15). ¡No valió haber nacido esclavo pero elevado a una alta posición con credenciales, y pensar que eso le dio la capacidad de salvar a su gente!
¿QUIÉN SOY PARA…?
Moisés huyó a Madián y allí se hizo pastor. Pasó de lo más alto de la sociedad a lo más bajo, ya que los pastores eran considerados las personas más bajas. Allí permaneció 40 años hasta que Dios lo llamó y le dijo: “Voy a enviarte” (Éxodo 3:10) para salvar a Su pueblo. Se necesitaron 40 años para que el orgullo de Moisés se rompiera por su propia suficiencia, llegando a una postura de humildad diciendo: "¿Quién soy yo para ir a Faraón para sacar a mi pueblo, los israelitas, de Egipto?" (Éxodo 3:11, NVI). Su confianza en sí mismo fue reemplazada por la duda, y ahora podía serle útil a Dios.
Moisés puso muchas excusas de por qué Dios debería enviar a alguien más, pero Dios animó a Moisés, no fortaleciendo la autoestima de Moisés, sino recordándole a Moisés que Él, el Señor Todopoderoso, es soberano (Éxodo 4:11-12). En Su gracia, Dios le dio a Moisés todo lo que necesitaba para guiar al pueblo de Dios a la libertad. Lo más importante, Dios dijo que Él mismo estaría con Moisés para guiarlo.
¿DE QUIEN SOY?
Cuando yo me siento seguro de mí mismo, puedo ser audaz como el joven Moisés. Cuando me siento inadecuado e inseguro, soy humilde pero tímido como el viejo Moisés. Jesús fue verdaderamente la única Persona que fue completamente humilde y audaz al mismo tiempo. Él fue enviado por Dios Padre, dejando Su alta posición para tomar la baja posición de un ser humano débil, para ser nuestro Salvador. Renunció a Su poder, muriendo en debilidad y confiando en el plan de resurrección de Dios.
Dios siempre obra a través de la debilidad (2 Corintios 12:9), pero no me gusta sentirme débil. Quiero sentirme fuerte. Sin embargo, nunca invocaré Su poder para ser más como Él a menos que recuerde mi debilidad. Dios ha usado grandes dificultades en mi vida para convertirme humilde para que pueda arrepentirme del orgullo y la autosuficiencia. Entonces, en lugar de descansar en quién soy, puedo descansar en de quién soy. Gracias a Jesús, soy el hijo amado de Dios. Todavía puedo olvidarme fácilmente de Su amor y salir a vivir la vida por mi cuenta, por lo que necesito predicarme el Evangelio a mí mismo todos los días. Entonces, dependiendo del poder de Dios (Juan 15:5), Él puede enviarme a hacer grandes cosas con verdadera humildad y con audacia. Esa gran cosa puede ser pequeña, como darle a alguien que tiene sed un vaso de agua fría en Su Nombre y no en mi nombre (Marcos 9:41).
Cuando me siento inseguo acerca de hacer lo que Dios me ha llamado a hacer, recuerdo una cita en un pequeño libro devocional titulado Mi equipaje no es Pesado, escrito por los misioneros del ministerio Serge; “No estoy calificado, pero Jesús me hace competente”.
Hágalo Algo Personal:
¿Quiere usted hacer grandes cosas para Dios, pero siente que depende de usted? No lo es así.
¿Se enorgullece de hacer las cosas para Dios? Arrepiéntase.
¿Se siente incapaz de hacer grandes cosas para Dios? Si lo está.
¿Lo está llamando Dios a hacer algo para mostrar Su grandeza? Sí
¿Puede Él darle lo que necesita para demostrar Su grandeza al mundo, a pesar de la debilidad de usted? ¡ABSOLUTAMENTE!
Ore: Dios Padre, alabo Tu Nombre porque eres grande. Tú eres el único YO SOY. Nadie Te creó; No tuviste principio, pero siempre has sido y siempre serás Dios. Perdónanos cuando salimos en nuestro propio nombre y poder, tratando de hacernos un nombre por hacer grandes cosas. No somos nada comparados Contigo. No somos dignos de invocar Tu Nombre, pero por Tu gracia, Tú nos amas y nos perdonas. Nos haces Tus hijos, dándonos acceso a Ti, por lo que podemos clamar, papá (el papi de un niño) en nuestro momento de necesidad. Te necesitamos cada minuto. En Jesús, nos has hecho competentes para hacer grandes obras por Ti. Te pedimos que nos capacites con Tu Espíritu Santo y nos envíes. Que Te glorifiquemos siempre. Amén
Leer: Números 12:3; Zacarías 4:6; Jeremías 9:23-24; Filipenses 2:13; Isaías 6:1-8
Versículo de Memorizar de la Semana: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién podría yo temer? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿quién podría infundirme miedo?” Salmo 27:1, RVC