EL REGALO Y EL DESAFÍO DE CRIAR HIJOS
Mechelle Holbrook
Escritura de Hoy: “El que retiene el castigo, aborrece a su hijo; el que lo ama, a tiempo lo corrige.” Proverbios 13:24, RVC
Tema: La disciplina es necesaria, manifestada tanto a través del buen ejemplo de los padres o líderes, como mediante una instrucción amorosa y paciente.
LA ALEGRÍA, LA LUCHA Y EL LLAMADO
“Tengan hijos”, dicen. ‘¡Será maravilloso!”, dicen. No sé quiénes son “ellos”, pero tal vez necesite tener una charla con ellos.
Hablando en serio, recibir la bendición de tener hijos es una de las mayores alegrías y privilegios que existen. Mientras escribo esto, también soy consciente de que alguien que lo lea podría estar atravesando una etapa difícil; tal vez anhelando tener hijos o lamentando la pérdida de ese sueño. Por favor, sepan que esto ha sido escrito con compasión, y oro para que Dios salga a su encuentro justo en el lugar donde se encuentran ahora.
La mayoría de nosotros, de una forma u otra, tenemos la oportunidad de invertir en la vida de un niño. Tal vez seas tía, tío, abuelo, maestro o mentor. Existen muchas maneras en las que influimos en los niños y, si te pareces en algo a mí, esos tristes ojos de “cachorrito” pueden hacer que la disciplina resulte especialmente difícil.
Sin embargo, las Escrituras nos recuerdan en Proverbios 13:24 que la disciplina es necesaria. Si realmente amamos a los niños y nos preocupamos por ellos, estableceremos reglas y límites para protegerlos. Los guiaremos y corregiremos. La pregunta es: ¿cómo logramos hacerlo bien?
APRENDER A DISCIPLINAR CON PROPÓSITO
Antes de que naciera mi primer hijo, tenía un sinfín de ideas sobre cómo criaría a mis hijos, y sobre qué haría y qué no. Como podrán imaginar, las cosas no resultaron exactamente así. Recuerdo una ocasión en la que visitamos la casa de unos amigos. Mi hijo encontró un lápiz óptico en el suelo y decidió llevárselo a casa; al fin y al cabo, acababa de “encontrarlo”. Cuando lo vi usándolo, supe que no era nuestro. Le pregunté de dónde lo había sacado, y él me lo dijo.
Lo mejor que podía hacer, decidí, era pedirle que lo devolviera y que admitiera lo que había hecho. Fue vergonzoso para él y, sinceramente, odié tener que obligarlo a hacerlo. Pero fue la decisión correcta. Aquel momento tuvo un impacto duradero en ambos. Él aprendió una valiosa lección sobre la honestidad y las consecuencias; es algo que nunca hemos olvidado.
Obviamente, yo quería que mis hijos crecieran distinguiendo el bien del mal y comprendiendo que las acciones tienen consecuencias. Desearía poder decir que todo siguió siendo sencillo, pero a medida que pasaron de ser niños pequeños a adolescentes, las cosas se volvieron más complejas. Aun así, Dios conocía mi corazón, escuchó mis oraciones y nos ayudó fielmente, a mi esposo y a mí, a criar a nuestros hijos conforme a Su Palabra, incluso en aquellos momentos cuando fallamos.
Si tienes hijos, o si hay algún niño en tu vida, Dios también puede usarte a ti. En la cultura actual, frecuentemente parece que se pasa por alto la disciplina; sin embargo, esto puede resultar perjudicial para el futuro de un niño.
CONFIANDO EN DIOS EN CADA ETAPA
Proverbios 22:6 nos anima a instruir al niño en el camino que debe seguir, confiando en que lo que le enseñamos permanecerá con él. Pero seré honesta: hubo un tiempo en que este versículo fue difícil para mí.
Cuando nuestros hijos atravesaron una etapa en la que se apartaron de Dios, la gente solía citarme ese versículo, y yo luchaba internamente con ello. Me parecía una acusación, como si sugiriera que yo no había cumplido con mi parte. Yo sabía que los Proverbios son dichos sabios y pautas de conducta, no promesas garantizadas de que todo saldría exactamente como yo deseaba. Sin embargo, lo que había olvidado es que Dios es fiel y que Él sale al encuentro de Sus hijos.
Sin importar la etapa en la que se encuentre con el niño, o los niños, que forman parte de su vida, Dios nos llama a ser amables y amorosos, sin provocarlos a la ira (Colosenses 3:21). Al mismo tiempo, debemos guiarlos y disciplinarlos de la manera correcta, tal como Dios nos disciplina a nosotros (Hebreos 12:6–11).
Los hijos son una bendición increíble, pero también pueden representar un desafío. Debemos recordar que Dios los ama incluso más de lo que los amamos nosotros. Nuestro papel consiste en permanecer fieles, seguir Su Palabra y confiarle a Él el resultado final.
Tal vez experimentaste una disciplina severa o poco saludable durante tu crianza, y has terminado repitiendo esos patrones o yéndote al extremo opuesto. Dios ve tu historia y se interesa profundamente por tu sanidad. En Su soberanía, Él puede enseñarnos a amar y a disciplinar de una manera que refleje Su propio corazón.
Hazlo Algo Personal: ¿Qué podría estar mostrándote Dios acerca de los niños que forman parte de tu vida? ¿Existen áreas en las que tal vez te estás mostrando demasiado severo, en lugar de permitir que Dios guíe tu respuesta? O tal vez has estado evitando la disciplina por completo porque te resulta incómoda o abrumadora.
Pídele a Dios que te ayude a empezar de nuevo. Él puede transformar tu perspectiva y guiarte de tal manera que acerques a esos niños más a Él. Si tu pasado ha influido en tu forma de responder, lleva esa carga ante Cristo y permítele que te guíe hacia adelante con sabiduría y gracia.
Ore: Dios, oro por la persona que está leyendo esto. Tú sabes exactamente por lo que está pasando. Tal vez se sienta invisible, ignorada o incomprendida. Ya sea con sus propios hijos o con los niños que Tú has puesto en su vida, oro para que los uses para amar, guiar, alentar y disciplinar conforme a Tu Palabra.
Gracias porque Tú disciplinas a aquellos que amas. Eres un buen Padre, y confiamos en que nos guiarás mientras cuidamos de los niños que nos has encomendado. En el nombre de Jesucristo. Amén.
Lectura: Hebreos 12:9, Salmos 94:12, Proverbios 1:7, Proverbios 6:23
Versículo de Memorizar de la Semana: “Ustedes, los padres, no exasperen a sus hijos, sino edúquenlos en la disciplina y la instrucción del Señor.” Efesios 6:4, RVC