DECIR “SÍ”, INCLUSO ANTE LAS DIFICULTADES
Denise Linton
Escritura de Hoy: “Mientras Jesús subía a Jerusalén, en el camino llevó aparte a sus doce discípulos, y les dijo: ‘Como pueden ver, ahora vamos camino a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte’”. Mateo 20:17-18, RVC
Tema: Jesús deja un legado de ir a donde el Padre lo envía, incluso cuando es una dificultad o hasta peligroso.
¿POR QUÉ VAMOS?
En 1978, una organización misionera cristiana se acercó a mi madre y a mi padre y le pidieron a mi padre que construyera un hospital en las montañas de Haití. Allí ya había una pequeña clínica, pero necesitaban ampliarla, ya que había muchos días de caminata hasta cualquier otro centro médico. Mis padres eran maestros en escuelas secundarias locales, no misioneros de carrera. Tendrían que dejar sus trabajos, sin promesas de puestos esperándolos cuando regresaran. Tendrían que alquilar su casa para ayudar a pagar las facturas, además de recaudar dinero para apoyo e ingresos mientras estuvieran en Haití, aprender un nuevo idioma y, lo más difícil de todo, convencer a sus dos hijos adolescentes de que esta era una gran aventura.
Me explicaron que no habría tiendas, ni televisión, ni agua caliente para regaderazos, ni escuela formal, ni oportunidad para mí de jugar fútbol u otros juegos. Esos deportes estaban disponibles solo para niños. Ah, y, por cierto, nada de pantalones cortos ni camisetas; solo vestidos. Mi pregunta fue: "¿Por qué vamos?" Su respuesta simple fue: “Porque Dios nos pide que vayamos”. Desearía poder decir que fui con el corazón abierto como mis padres, pero no lo hice. Pregunté si podía quedarme con amigas o familiares durante el próximo año y medio, pero la respuesta fue no.
Aunque no lo vi en ese momento, mis padres dejaron un legado, ayudando a muchas personas, tanto física como espiritualmente. El hospital que construyó mi padre todavía está allí y sigue sirviendo a la gente de esa comunidad montañesa. La experiencia también fue una base para mi propio legado. Fue en este país pobre donde aprendí la compasión, el amor y desarrollé el deseo de ayudar a los necesitados, que más tarde llegué a utilizar para trabajar con niños en riesgo.
SIGUIENDO EL PLAN DE DIOS
En la escritura de hoy, Jesús les dice a sus discípulos exactamente lo que sucederá cuando lleguen a Jerusalén. Jesús se refiere a sí mismo como el Hijo del Hombre y les dice que será entregado a los líderes religiosos judíos y condenado a muerte. No será un proceso rápido. Habrá un juicio deliberado de muerte en respuesta a un cargo en su contra. Casi puedo imaginar que aquí es cuando los discípulos hicieron la misma pregunta que yo hice: "¿Por qué vamos?"
Jesús sabía lo que venía; Él sabía que iba a morir en la cruz a través de la crucifixión; Sabía que sería burlado, golpeado y humillado. Pero Su compromiso y determinación de llevar a cabo la voluntad de Su Padre y demostrar el amor de Dios por el mundo (Juan 3:16) fue absoluta. Jesús contenía todo el poder necesario para evitar ser arrestado, sentenciado y condenado a muerte. Podría haber dicho: "No, creo que esto es demasiado difícil". Pero Él conocía el plan de Su Padre y que Él era el único sacrificio aceptable por el pecado del mundo, y por usted y por mí para vivir en la eternidad con nuestro Padre Celestial. Jesús completaría lo que su Padre le había dado para hacer y obedecería hasta el final, sin importar el costo.
Hagalo Algo Personal: En Juan 20:21b (RVC), Jesús regresa después de Su resurrección y les dice a Sus discípulos: “¡La paz sea con ustedes! Así como el Padre me envió, también yo los envío a ustedes”. Dios nos está llamando a cada uno de nosotros a una misión. Puede que no sea a un país extranjero, aunque podría serlo. Puede ser que Dios le esté pidiendo que usted invite a alguien a la iglesia o que comparta el Evangelio (lo que puede ser aterrador para algunos de nosotros). Puede ser que le esté pidiendo que deje su trabajo o las cosas que le hacen sentir cómodo para que pueda completar el plan que tiene para usted. ¿Está usted dispuesto a dejar un legado en el Nombre de Jesús? ¿O todavía está preguntando, "¿Por qué vamos?"
Ore: Dios Padre, gracias por Tu Hijo y por Su legado de ir a donde Tú lo enviaste. Gracias porque Jesús eligió obedecerte para que yo pueda tener vida eterna Contigo. Oro por el valor de estar dispuesto a ir a donde Tú me envíes, a pesar de la posibilidad de dificultades o peligros. Quiero decir “Sí, envíame” y dejar un legado como Jesús.
Leer: Juan 3:16, 20:19-22
Versículo de Memorizar de la Semana:
“¡Alégrate mucho, hija de Sión!
¡Grita de alegría, hija de Jerusalén!
Mira, tu rey viene hacia ti,
justo, Salvador y humilde.
Viene montado en un asno,
en un pollino, cría de asna”. Zacarías 9:9, NVI