Lunes - CÓMO DEBES AYUNAR Y ORAR


CÓMO DEBES AYUNAR Y ORAR

Jenna Worsham

Escritura de Hoy: “Por eso, ustedes deben orar así:“ Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.’” Mateo 6:9-10, NVI

Tema: Cuando ayunemos, nuestras oraciones deben comenzar con un enfoque en la adoración y el reconocimiento de Dios por quien Él es, no en lo que nosotros queremos.

EL AYUNO ES PARA ORAR

En “El Padre Nuestro”, Jesús nos muestra un modelo para la composición de una oración simple y directa. Nuestros pastores y otros han explicado cada línea y su propósito. Agradezco que Jesús haya orado una oración de ejemplo. Me da consuelo cuando no sé qué orar y me da dirección cuando siento que lo estoy haciendo mal. El ayuno es una herramienta que utilizamos para conectar con Dios. No puedo imaginar ayunar sin orar, porque la razón por la que ayuno es para encontrar una conexión más profunda con Dios; ciertamente no es para conectar más con mi estómago. El ayuno nos ayuda a orar con sinceridad, con propósito y con entusiasmo. Cuando parece que las oraciones "no funcionan", quizás necesitamos una nueva perspectiva para liberarnos de la apatía. Independientemente de por qué nuestras oraciones se vuelven rutinarias o insinceras, el ayuno puede ayudarnos a romper el ciclo. Dado que el ayuno bíblico no está separado de la oración, sino que forma parte de ella, la Oración del Señor Dios puede ayudarnos a saber en qué concentrarnos primero cuando ayunamos.

PREPARACIÓN

Días antes de un ayuno planificado, mi mentalidad comienza a cambiar. Esta semana, he planificado actividades en torno al ayuno. El cumpleaños de mi hijo es esta semana. Afortunadamente, no coincidió con el día y la hora en que planeamos ayunar. Una solicitud inesperada para llevar a un amigo a una cita importante surgió la mañana en que planeaba ayunar y orar. Fue fácil decidir ayudar porque el día ya estaba dedicado a que Dios actuara, no a mi conveniencia. Aprecio cada comida de esta semana de una manera diferente. Me he esforzado por ofrecer opciones saludables y nutritivas para mi familia: el lunes, ensalada de col rizada (y una ensalada normal para los más exigentes), risotto cremoso y salmón a la parrilla el domingo, sopa de pollo y verduras con tortillas y salsa caseras el lunes. Y estoy deseando romper el ayuno de una manera significativa el jueves. Aunque todavía no he planificado esa comida, espero que incluya pan casero y jugo de uva (para celebrar la Cena del Señor).

COMENZAR CON LA ADORACIÓN

Además, fuimos invitados a asistir a un servicio de adoración cada jueves por la mañana en Enero en el campus de Mooresville a las 7 a. m. Este es un ejemplo impactante. A primera hora del jueves por la mañana, nuestros líderes planean adorar para comenzar el día. Estamos invitados a hacer lo mismo, ya sea en persona en la iglesia o por nuestra cuenta. Cuando comenzamos nuestro ayuno, la primera línea del Padre Nuestro es de adoración (la lectura de hoy: Mateo 6:9-10). Al adorar, reordenamos nuestras prioridades y nuestros corazones. Es lo primero que debemos hacer. Dios es más grande, más fuerte, más sabio y poderoso de lo que frecuentemente reconocemos con nuestras decisiones y palabras. Adorar primero nos ayuda a alinear nuestra mente y nuestra voluntad con lo que deseamos hacer. Puede parecer que permitir que la adoración nos transforme nos quita individualidad, pero en realidad, la adoración es fuente de vida, elimina ideas erróneas y preocupaciones innecesarias, y en ultimadamente, nos permite ver a Dios con mayor claridad, tal como es.

Hazlo Algo Personal: Cuando ayunes y ores, así es como debes comenzar: con adoración. ¿Cómo puedes incorporar esto en tus oraciones y ayuno esta semana o este mes? Considera asistir a uno de los servicios de adoración de las 7 am. si tu horario lo permite o si puedes ajustarlo.

Ore: Padre Celestial, te adoro por Tu amor infinito, Tu fidelidad inquebrantable, Tu generosidad, Tu bondad, Tu misericordia y Tu compasión. Tú eres suficiente. Gracias por enseñarme a depender más de Ti al ofrecerte mi propia debilidad, permitiéndome sentir hambre y necesidad, miedo y pobreza, para ser fortalecido y animado. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Lectura: Deuteronomio 26:9-11; 1 Crónicas 29:10-20

Versículo de Memorizar de la Semana: “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19, NVI