Lunes - LOS DIEZ PRINCIPALES


LOS DIEZ PRINCIPALES

Kimberly Lawrence

Escritura de Hoy: “Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. “Honra a tu padre y a tu madre” que es el primer mandamiento con promesa” Efesios 6:1-2, NVI.

Tema: Honrar a nuestros padres por respeto a Dios es un mandamiento dado con una promesa de bendición.

EL AMOR DE UN PADRE

Amo a mis hijos. Los he amado lo suficiente como para criarlos, enseñarles e incluso disciplinarlos cada día de sus vidas. Como la mayoría de los padres, no deseo nada más que ellos tengan vidas largas, sanas y plenas. Cuando experimentan dolor o decepción, literalmente puedo sentirlo en mi propio cuerpo.

El amor de un padre por un hijo es tan fuerte que puede provocar una reacción física en el cuerpo. Recuerdo haber visto a mi hijo pequeño deslizarse en trineo por una colina, directamente hacia un vehículo estacionado. Aunque mi cuerpo no estuvo físicamente involucrado, de inmediato sentí un sofoco y me puse roja debido al miedo y al dolor que él experimentó. ¡Era como si todavía estuviera conectado a mi cuerpo! Es difícil imaginar que alguien en el mundo los ame más. Como adulta madura, es fácil olvidar que yo también soy el “bebé” de alguien. Ese mismo amor que siento por mis hijos es el que mis propios padres sienten por mí.

La relación entre padres e hijos es un don de Dios. Replica la relación y la conexión que Dios, nuestro Padre, tiene con nosotros. Y, así como somos llamados a honrar a nuestro Padre celestial, Él nos llama a honrar a aquellos que eligió para llevar a cabo Su plan para nuestra existencia. Debemos cuidar de aquellos que primero cuidaron de nosotros.

LOS “DIEZ GRANDES”

Cuando Dios liberó a Su pueblo de Egipto, le entregó a Moisés los Diez Mandamientos. ¡Cuesta creer que pudiera resumirlo todo en solo diez! Dudo que Dios se los recitara a Moisés por casualidad, sin pensar en el orden de prioridad. ¿Podría ser posible que Moisés los hubiera anotado en un orden distinto? Eso también es improbable. Los primeros cinco mandamientos reflejan nuestras obligaciones hacia Dios, mientras que los últimos cinco nos instruyen respecto a nuestras relaciones con los demás.

No nos corresponde a nosotros elegir cuáles de los diez nos gustan más o cuáles creemos que son los más importantes. Dios ya se encargó de eso. Así pues, de entre TODAS las reglas que Dios podría haber establecido para nuestro bienestar, no solo incluyó honrar a nuestro padre y a nuestra madre, sino que también hizo una promesa intencional. Pablo comunico esta promesa en Efesios 6:2-3 (parafraseado: “Honra a tu padre y a tu madre... para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra”). Esto no significa que no habrá dificultades en la vida si dominamos este mandamiento tan sencillo. Se trata más bien del patrón general de una vida vivida bajo el diseño de Dios. Honrar a los padres produce sabiduría y estabilidad, lo que conduce a relaciones sanas y a un carácter firme. Esto suele resultar en mejores decisiones, llevando a una vida más ordenada.

HABLA CON AMABILIDAD

Los padres, por el hecho de ser humanos, pueden ser difíciles. Cuando somos niños pequeños, parece que los padres simplemente tienen muchísimas reglas. En la adolescencia, pensamos que nuestros padres no saben nada. Como adultos jóvenes, creemos que el mundo ha cambiado y que ellos simplemente no logran entenderlo. Cuando alcanzamos la madurez, por fin podemos reconocer el valor de su experiencia.

A veces puede haber un pequeño cambio de roles, donde comenzamos a ‘cuidar’ a nuestros propios padres. Honrarlos significa tratarlos con respeto, siempre, por la posición que ocupan en nuestras vidas. Esto puede implicar dar prioridad al tiempo para verlos o simplemente cuidar tu tono y tu volumen cuando necesitan tu ayuda. Puedes orar por ellos, por tu relación con ellos, o incluso por ti mismo si estás teniendo dificultad para conectar.

Hazlo Algo Personal: ¿Te frustras o te impacientas con facilidad con tu madre o tu padre? Si es así, es momento de reflexionar sobre cómo puedes honrar a Dios honrándolos a ellos. ¿Por qué? Porque es un reflejo de nuestra propia fe en aquello a lo que Dios nos ha llamado. Esto era tan importante para Dios que formó parte de los “Diez Mandamientos” y, por tanto, debe ser un compromiso intencional y una prioridad para nosotros.

Ore: Dios, gracias por aquellos a quienes has elegido para ser mi Padre y mi Madre. Después de Ti, ellos fueron los primeros en amarme. Muéstrame las formas en que puedo honrarlos a diario y, de ese modo, honrarte a Ti. Ayúdame, Dios, a ver lo bueno en ellos, amándolos más allá de sus imperfecciones, tal como Tú me has amado a mí a pesar de las mías. Amén.

Lee: Éxodo 20:1-21; Colosenses 3:20. Mateo 15:4-5

Versículo de Memorizar de la Semana: “Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.” Proverbios 23:22, NVI