GOZO EN MEDIO DE TODO
Yolanda Lindsay
Escritura de Hoy: “Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho.”
Santiago 1:2, NLT 1:2, NLT
Tema. La cercanía con Dios nos permite encontrar gozo en las pruebas.
CUANDO LA ALEGRÍA NO TIENE SENTIDO
Si soy sincera, Santiago 1:2 siempre ha sido uno de esos versículos que me hacían detenerme a reflexionar. “Considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho”. ¿En serio?
Este año pasé tres meses en el hospital esperando un trasplante doble de pulmón. Hubo días llenos de miedo, contratiempos e interrogantes sin respuesta. Luego, tras recibir finalmente mi milagro —unos pulmones nuevos— y regresar a casa, terminé de nuevo en el hospital debido a complicaciones. El gozo no fue precisamente mi primera emoción.
Si alguna vez has atravesado una etapa difícil, sabes a qué me refiero. Las pruebas tienen la manera de desviar nuestra atención y convencernos de que el gozo ha hecho las maletas y se ha marchado.
EL GOZO SE ENCUENTRA EN LA PRESENCIA DE DIOS
Una de las hermosas lecciones de The Unbreakable Boy (El niño inquebrantable) es que el gozo no se encuentra en circunstancias perfectas. A veces, se encuentra en la forma en que decidimos verlas.
Basada en una historia real, The Unbreakable Boy sigue la vida de Austin, un niño con autismo y una rara enfermedad que hace que sus huesos sean muy frágiles, y el recorrido de una familia que aprende que la alegría no depende de tener una vida fácil. A través de momentos de dolor, incertidumbre y bendiciones inesperadas, descubren que la esperanza puede florecer incluso en las temporadas más difíciles.
Una escena que refleja muy bien esta verdad ocurre después de que Austin sufre otra fractura. Para sus padres, especialmente para su padre, cada hueso roto es un doloroso recordatorio de que su hijo enfrenta desafíos que la mayoría de los niños nunca tendrán que afrontar. El miedo, la frustración y el agotamiento amenazan con dominar sus vidas. Sin embargo, Austin se niega a permitir que sus circunstancias lo definan. En lugar de enfocarse en lo que no puede hacer, sigue maravillándose de todo lo que lo rodea, encuentra motivos para sonreír y les recuerda a quienes lo rodean que cada día es un regalo. Su alegría no está arraigada en una vida fácil, sino en la manera en que decide ver la vida.
Qué hermosa imagen de la vida cristiana.
El apóstol Santiago no nos dice que finjamos que nuestro dolor no existe. No nos pide que celebremos el sufrimiento. Más bien, nos recuerda que, cuando permanecemos cerca de Dios, nuestras pruebas se convierten en espacios donde Él hace crecer nuestra fe, moldea nuestro carácter y nos recuerda que nunca nos ha abandonado. Al mirar atrás, puedo decir con sinceridad que, aunque nunca deseé estar en aquellas habitaciones de hospital, experimenté la presencia de Dios allí de formas que nunca antes había conocido. Lo vi a través de las enfermeras que me cuidaban con amor, de los amigos que oraban fielmente y de los momentos de silencio en los que Su paz llenaba una habitación que debería haber estado llena de miedo.
Durante esos tres meses, Dios no solo salió a mi encuentro a través de Su Palabra, sino también a través de Su pueblo. Algunas de mis enfermeras llegaron a ser más que cuidadoras: se convirtieron en familia. Una de ellas decidió que debíamos aprender a hacer ganchillo juntas; así que, en su día libre, fue a Target y nos compró kits a juego para principiantes. Otra regresó al hospital tras un turno de doce horas solo para hacerme la manicura y la pedicura, pues sabía cuánto echaba de menos sentirme yo misma. Más de una enfermera se daba una escapadita de la unidad para recoger mis pedidos de DoorDash porque, tras tres meses de comida de hospital, sabían que necesitaba algo que supiera a hogar. Ninguno de esos actos cambió mi diagnóstico, pero todos transformaron mi experiencia. Hicieron llevadera una etapa que resultaba insoportable.
Esa es una de las hermosas verdades que se entretejen a lo largo de The Unbreakable Boy. Las personas que nos aman no siempre eliminan nuestras dificultades, pero nos recuerdan que no tenemos que enfrentarlas solos. Al mirar atrás, puedo ver que cada pequeño acto de bondad fue un recordatorio más de que Dios seguía cuidando de mí. A veces, Sus mayores milagros no se encuentran en circunstancias transformadas, sino en las personas que Él pone a nuestro lado mientras las atravesamos. Mis circunstancias no produjeron alegría. La presencia de Dios sí.
UNA OPORTUNIDAD, NO UN OBSTÁCULO
Santiago llama a nuestras pruebas una “oportunidad”. Esa palabra lo cambia todo. Una oportunidad para confiar más profundamente. Una oportunidad para experimentar la fidelidad de Dios. Una oportunidad para descubrir que nuestra mayor fortaleza nunca se ha encontrado en nosotros mismos, sino en Aquel que camina a nuestro lado. A veces Dios no elimina la prueba de inmediato porque está haciendo algo aún más grande en nuestro interior mientras la atravesamos. Cuanto más cerca permanecemos de Él, más comprendemos que el gozo no es la ausencia de dificultades, sino la confianza de saber que Dios todavía está escribiendo nuestra historia.
Hazlo Algo Personal: ¿Qué prueba estás enfrentando hoy? En lugar de pedirle a Dios que te ayude a escapar de ella, pídele primero que te ayude a verlo a Él en medio de ella. A medida que te acerques a Él, comenzarás a descubrir un gozo que no depende de tus circunstancias, sino que está anclado en Su presencia inmutable. Esta semana, decide buscar evidencias de la fidelidad de Dios en medio de tu lucha. Quizás descubras que Su presencia es la fuente misma del gozo que has estado buscando.
Ore: Dios Padre, gracias por estar cerca cuando la vida se siente pesada. Cuando mis circunstancias me tienten a perder la esperanza, recuérdame que el verdadero gozo se encuentra en Tu presencia. Acércame a Ti a través de cada prueba y ayúdame a confiar en que estás usando cada etapa difícil para hacer crecer mi fe y revelar Tu bondad. Gracias por nunca apartarte de mi lado. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
Lee: Salmo 16:11, Romanos 5:3–5, Juan 16:33
Versículo para Memorizar de la Semana: “Pero él me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:9, NVI