Guía del Discusíon
Con motivo del Día del Padre, reflexionamos sobre lo que significa conocer a Dios como nuestro Padre Celestial. Si bien nuestras experiencias con los padres terrenales pueden variar, Dios es el Padre perfecto; Él es fiel, amoroso y está siempre presente. En Gálatas 4 y Romanos 8, Pablo nos recuerda que, mediante nuestra relación con Jesús, hemos sido liberados de la esclavitud del pecado y del temor, y adoptados en la familia de Dios. Gracias a Cristo, ya no nos definen nuestro pasado ni nuestros fracasos. Somos hijos de Dios, seguros en su amor, fortalecidos por su Espíritu y herederos de sus promesas. Comprender quién es nuestro Padre nos ayuda a entender quiénes somos nosotros en Él.
Lo que necesitarás: Una Biblia o tu aplicación de la Biblia, un cuaderno, un bolígrafo y un marcador. Los versículos resaltados a continuación están enlazados para que puedas acceder a ellos fácilmente durante tu estudio.
Inicio
1. ¿Alguna vez has recibido algo que no habías ganado o que no esperabas? ¿Qué hizo que ese regalo fuera significativo para ti?
2. Lean Gálatas 4:3-7. ¿Por qué crees que Dios eligió la adopción, y no solo el perdón, como imagen de nuestra relación con Él? ¿Cómo cambia nuestra relación con Dios después de ser redimidos por medio de Cristo?
3. Lean Romanos 8:15-17. Al leer cómo Pablo contrasta el espíritu de esclavitud con el Espíritu de adopción, ¿de qué maneras pueden las personas vivir sin darse cuenta con una "mentalidad de esclavo" en su relación con Dios? ¿Cómo aporta libertad, confianza o seguridad el saber que eres hijo de Dios?
4. Lean Romanos 8:38-39. Pablo enumera muchas cosas que no pueden separarnos del amor de Dios. ¿Por qué crees que a los creyentes a veces les cuesta vivir como si esto fuera cierto? ¿Cómo podría afectar nuestra manera de afrontar el miedo, el fracaso, la decepción o el sufrimiento el confiar plenamente en el amor inmutable de Dios?
Paso de Acción: Esta semana, dedica unos minutos cada día a recordar quién eres en Cristo. Comienza tu tiempo de oración simplemente llamando a Dios “Padre" y reflexiona sobre lo que significa ser su hijo. Cuando surjan el miedo, el fracaso, la vergüenza o la inseguridad, elige correr hacia Dios en lugar de alejarte de Él. Pide al Espíritu Santo que te recuerde tu identidad y te ayude a caminar con la confianza de quien ha sido elegido, amado y adoptado, y que está seguro en la familia de Dios.
Opcional – Profundizar: Lean Lucas 15:17-24. ¿Qué revela esta historia sobre el corazón de Dios hacia sus hijos? ¿Por qué nos resulta a veces tan difícil creer que Dios nos recibe con esa misma gracia cuando fallamos?