Guía del Discusíon
La semana pasada hablamos de que la adoración no se trata realmente de nosotros; se trata de Dios. Fuimos creados para adorarlo. Pero, siendo honestos, la adoración a veces puede volverse rutinaria. Lo que antes era significativo, poco a poco, puede volverse casual. Piensa en las cosas de la vida que comienzan siendo emocionantes: un nuevo trabajo, una relación, incluso un auto nuevo. Con el tiempo, la familiaridad puede hacer que tratemos algo especial como algo común. Lo mismo puede suceder en nuestra relación con Dios. Esta semana analizaremos la postura de nuestro corazón para ayudarnos a evitar que nuestra adoración se vuelva casual y siga siendo significativa.
Lo que necesitarás: Una Biblia o tu aplicación de la Biblia, un cuaderno, un bolígrafo y un marcador. Los versículos resaltados a continuación están enlazados para que puedas acceder a ellos fácilmente durante tu estudio.
Inicio
1. Cuando eras más joven, ¿había algo que realmente apreciabas, tal vez un juguete, un pasatiempo o una experiencia? ¿Qué lo hacía sentir especial en ese momento? ¿Cambió ese sentimiento con el tiempo?
2. Una postura de asombro. Lean Romanos 11:33-36, 12:1. ¿Qué aspecto de Dios aún te sorprende? ¿Qué crees que significa ofrecer tu vida como un "sacrificio vivo"? ¿Cómo se refleja esto en tu vida diaria: trabajo, familia, decisiones, prioridades?
3. Una postura de gratitud. Lean Romanos 12:1. ¿De qué maneras específicas Dios ha mostrado gracia o misericordia en tu vida? ¿Por qué es importante recordar la misericordia de Dios en la adoración?
4. Una postura de alabanza. Lean el Salmo 95:1-7 y 47:1-2. ¿Qué diferentes expresiones de adoración ves en este pasaje? ¿Cuál te resulta más natural? ¿Por qué crees que la expresión física puede resultar incómoda para algunas personas durante la adoración?
Reflexión: Lee la letra de este antiguo himno:
“Yo le alabo de corazón; yo le alabo con mi voz.
Y si no tengo mi voz, yo le alabo con mis manos.
Y si no tengo mis manos, yo le alabo con mis pies.
Y si no tengo mis pies, yo le alabo con mi alma.
Y si no tengo mi alma, es porque me fui con Él.”
¿Qué nos enseña este himno sobre la adoración?
Paso de Acción: Esta semana, dedica cinco minutos cada día a practicar intencionalmente una de las posturas que mencionamos.
Podrías intentar algo sencillo como:
- Asombro: Tómate un momento para hacer una pausa y decirle a Dios quién es Él: santo, poderoso, fiel, amoroso.
- Gratitud: Agradece a Dios por las cosas específicas que ha hecho en tu vida.
- Alabanza: Pon una canción de adoración y cántala o simplemente dedica tiempo a alabarlo con tus propias palabras.
El objetivo es simplemente reabrir nuestros corazones y recordar quién es Dios y lo que ha hecho.
Opcional - Profundizar: Lean 2 Samuel 6:1-7. ¿Por qué crees que Dios dio instrucciones tan estrictas sobre el Arca? ¿Crees que es posible que los creyentes de hoy en día nos volvamos demasiado informales en nuestra forma de pensar sobre Dios o de abordar la adoración? ¿Cómo podemos mantener ambas verdades al mismo tiempo: Dios es amoroso y Dios es santo?